7 de abril de 2008

Deseos nocturnos



Copyrighted:Lesan Mora, 2008


Un hondo deseo impregna esta noche sin luna.
Noche negra, oscura, extraña; donde los más
bajos instintos salen de sus cercados, paseando
por los bosques quiméricos de nuestras mentes.
Sin embargo mi paso es firme, seguro, cómo
si ya hubiera caminado por ella, cómo
si ya la conociera.

Silencio…



EL mundo anda suspendido en las arenas
del sueño; viviendo aquello que son incapaces
de gozar cuando el gallo canta en la mañana.
Pero no lo consigo. Es inútil cerrar los ojos,
rendirme a los ensueños nocturnas del descanso
reparador.

Desde lejos me llega el rumor de las olas, mientras
por la ventana entra esa brisa nocturna con olor
a sal y mar que tanto amo. La habitación esta
desnuda… Los recuerdos huyeron por la puerta, de
igual forma que los muebles que la vestían… Cortinas
pendidas en el aire, agitadas por el aire del pasado.

Evoco otros lugares, otras habitaciones, otra sed
no satisfecha; aunque no me haga bien, aunque me hiera.
La mujer que soy no tiene nada que ver con la que fui; pero
supongo que es inevitable luchar contra las heridas del pasado,
contra aquello que nos impulso a cambiar, a convertirnos en
aquello que somos.



Camelias, rosas, pétalos derramados desde un techo
inexistente. Tú semblante lejano, en la penumbra, silenciosa.
Aguardas, si bien el que, no está claro… El vestido que me
cubre el cuerpo cae al suelo, dejándome desnuda, expuesta.

Un mar de seda y raso multicolor a mis pies.

Vienes a mí. Observo tu rostro, tu sonrisa,
repaso tu cuerpo bajo la ropa, tus pantalones.
Lidio contra la bestia que se despierta en mí
interior; una bestia hambrienta de ansia
y lujuria.

Me acerco a ti. Pego mi cuerpo al tuyo, hasta
fundirnos en uno solo, descendiendo al pozo del
Leteo, donde nuestros deseos yacen dormidos;
confundidos entre espejismos que no les pertenecen,
dispuestos para despertar a nuestra señal. Para
comenzar ese viaje sin freno, del que nunca quiero
regresar…Tierra bajo mi piel… El frío suelo bajo
mi espalda… Liviandad, pasión…Cortinas que se mueven
sobre nuestras cabezas; silenciosos testigos de nuestro
encuentro… Tu respiración entre cortada en mi oído,
excita mis sentidos. Tu voz me susurra
palabras ardientes, añoradas.

Sin esperarlo, sin pretenderlo, la calma tras la
tormenta llega a nosotros. Nuestras respiraciones
se acompasan, la bestia retorna a su guarida…
Tus brazos me rodean mientras noto cómo el
anhelado sueño llega ami, calido, dulce, acompañado
por el delicado murmullo de tu voz, musitándome
al oído mientras pierdo la conciencia de este mundo
y las puertas de lo onírico se abren frente a mi.

7 Susurros al viento:

MentesSueltas dijo...

Dejo mi susurro al viento... y me llevo tus bellas letras, como siempre.

Te abrazo
MentesSueltas

Telma dijo...

Con lo escrito pude volar y fue mágico...
Es la primera vez que visito tu blog.
Volveré por más. Saludos cordiales

Leo Zelada Grajeda dijo...

Aunque el genero erotico no me gusta, este texto me gusto.

Saludos desde Madrid.

Cabezota sin remedio, corazón enorme dijo...

Mejor no añadir nada más.

Precioso.

Raquel Sandra dijo...

Me voy a hacer adicta a tus poemas, leyéndote he olido el mar y he visto la noche sin luna, entre otras cosas.
Precioso.

Mónica dijo...

Precioso...Me parece que este poema es capaz de transportarte.
Felicidades

Mónica dijo...

Precioso...Me parece que este poema es capaz de transportarte.
Felicidades